"He visto la casa de Michoacán pero no hay nada"
"Debes ver La Chascona en Santiago, La Sebastiana en Valparaíso y la de Isla Negra... ¿Eres un coleccionista?"
"No"
"Neruda coleccionaba de todo con rigor. Sin olvidar que escribió doscientos cincuenta poesías dedicadas a diversos objetos."
Objetos bizarros, conchillas, insectos embalsamados, restos de todo tipo, mesas sacadas de barcos antiguos abandonados. Pero también libros, palabras, recuerdos, voces de un mundo extravagante y trastornado que han acompañado la vida de uno de los más grandes poetas contemporáneos. Pablo Neruda y sus casas. Aquellas casas que todavía custodian celosamente, entre paredes y jardines, la esencia y el aliento de su fuerte personalidad, de sus amantes secretas y de su Chile, hecho de mar y montaña, agua y fuego.
De Santiago a Valparaíso, hasta Isla Negra, sobrevolando los Andes y las olas del oceáno, al descubrimiento de un País y un escritor, que reservan para si aún muchos secretos.